Hay que asumir los cambios, tomar decisiones y aceptar que esas decisiones conllevan unas responsabilidades, y ser coherentes con las decisiones y las responsabilidades. Admiro a toda esa gente que llegado el momento hace lo que tiene que hacer, pese a lo que pese, que es capaz de hacer grandes sacrificios personales en pro de un beneficio que trasciende lo individual. Cuando hace apenas dos semanas uno de mis alumnos y secretario de la asociación me comunicó que tenía que dejar las clases, me sorprendió, por supuesto. Sin embargo, tenía poderosas razones de índole profesional pero sobre todo de índole personal. Casi se le quiebra la voz y, con unos txakolis y una exquisita gilda, nos consolamos mutuamente. La asociación y yo perdemos un alumno. El resto de alumnos de la asociación pierde un compañero. Pero todos ganamos un amigo.
Gracias por todo, amigo, por tu trabajo y apoyo incondicional para poner en marcha este proyecto, por la iniciativa que has mostrado en todo momento. Ha sido impagable. Será un placer mantener contigo alguna conversación interesante en adelante.
¡Hara bete ki, watatsumi!

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