21 julio 2007

Curso de titulación docente (Guadalajara, julio 2007)

Cuando el día 2 llegamos al hotel, la cara del camarero, como un espejo, nos indicó claramente cómo serían aquellos días, pero no nos dimos cuenta. Nos dieron de cenar por los pelos, porque era muy tarde, decían. Fue el preludio de lo que comeríamos durante el curso, pero estábamos deseando ir a la cama. Pasillo apestoso. Habitación apestosa. Un calor del demonio. Sin embargo, dormimos muy bien, esa y todas las noches. Al día siguiente empezó el curso. En primer lugar, un desayuno bastante triste, y después, la inscripción y la presentación del curso, de la mano de Juan A. Delgado Tostado, director de la Escuela Federativa Nacional. Excepto siete, todos los aspirantes a monitor eran judokas, y la mayoría, demasiado jóvenes, desde mi punto de vista, como para tomarse en serio el curso. A veces, aquello parecía una clase de instituto saturada de hormonas. Por la tarde, tocaban las clases prácticas; bueno, a todos menos a los aikidokas. Y eso también fue bastante significativo. ¿La razón? Pedro Fournier se encargaba de las clases específicas de Aikido, y es un tema al que él da muchísima importancia; se pasó la mayor parte del tiempo hablando sobre ello, incitando debates sobre temas un poco tabú… Cuando ves y habas con Pedro por primera vez, piensas que es un tío majo, como te puede ocurrir con cualquiera. Pero después, te das cuenta de que es un tío muy concienzudo y trabajador, dispuesto a dedicarte el tiempo que haga falta, y tambíen que es un poquito provocador. Por eso se le va el tiempo. Es más, hemos hecho más horas de defensa personal que de Aikido. Por esa parte, envidié un poco a los demás "artistas". Más tarde, pasada esa pequeña decepción, entendí que ya practicamos bastante durante todo el año y que podíamos darle una oportunidad a la teoría. Aparte de eso, la organización nos tuvo de acá para allá, ahora tienes que irte, ¿no os habían dicho que a esta hora el tatami iba estar ocupado? y demas historias. Es difícil organizar un curso de esa magnitud, pero los patitos feos siempre son los mismos.

Todos los días fueron más o menos así. Por las mañanas, las asignaturas comunes (preparadas desde la perspectiva del judo y para los judokas): gestión (una serie de trucos para obtener dinero de los alumnos), anatomía, pedagogía (muy práctica y aprovechable), educación física, psicología, fisiología, primeros auxilios, defensa personal y legislación. Demasiada información en muy poco tiempo, y excepto en dos casos, tuvimos que hacer exámenes. ¡Vaya coñazo, después de tanto tiempo, vuelta a estudiar! Las clases, de por sí, han estado bien, y nos han dado las bases para que cada cual pueda seguir estudiando por su cuenta, si quiere. Por las tardes, teníamos las clases específicas de Aikido, todos los aikidokas a la vez, con los entrenadores regionales y un único entrenador nacional. Al principio, eran teóricas. Estaba deseando empezar con las clases prácticas, pero Pedro debía de tener unas ganas tremendas de seguir teorizando o le agobiaba el calor que hacía. ¡Sólo entramos dos veces al tatami! Y la mayor parte del tiempo estuvimos en seiza. Menos mal que un chico de Burgos, Ruben, estaba preparando el examen para el 2º dan y que por la noche, después de cenar, nos reuníamos para entrenar. Me pidió que fuera su uke en el examen, y fue un gran honor para mí; aprendí mucho de él, de su forma de moverse (se le nota la estancia en París en el Círculo de Tissier). Me puse a su disposición para ayudarle en lo que necesitara. Aunque estaba muy nervioso, hizo un examen excepcional y los miembros del tribunal le felicitaron.

Lo de la comida merece capítulo aparte. Las comidas no fueron nada del otro mundo. ¡A ese precio, el cocinero tuvo que hacer malabares! Es verdad que no pasamos hambre, pero más de uno compró material para prepararse bocadillos en la habitación, y tres o cuatro veces salimos a cenar fuera, buscando cenas más exquisitas.

Pero sin duda, el ambiente ha sido lo mejor. Nos hemos arreglado muy bien. Algunos guardaremos buen recuerdo de esos días: Ruben, Aitor (toledano de Barakaldo), Adrian, Antonio (de Linares), Juan Carlos (Iwama power, de Santander), Raul (de Erandio), Alberto (tito wushu, también de Erandio), Tie (de Algorta, alumno de Iñaki), Dani (parlanchín de Formentera), Bego (de Irún, que recogió nuestros certificados), Arantza (chica maja de Pamplona) y muchos más.

1 comentario:

judo club erandio dijo...

Mira por donde estoy buscando una cosa en internet y mira con lo que me encuentro.Tienes razón si hay que destacar algo de el curso fue el ambiente y la gente y por mi parte también guardaré un buen recuerdo.

Un abrazo
Raúl (De Erandio)